Home

Europa atraviesa una crisis profunda y los líderes europeos siguen fieles a la política neoliberal, sin embargo solo una Europa social y solidaria tiene futuro.

Bruselas: el corazón de Europa

Escribo este texto en Bruselas, la capital de Europa. Bruselas es afectada por la crisis como muchos paises y ciudades europeas. La realidad bruselense es comparable a la del resto de Europa. Uno de cada tres bruselenses vive en la pobreza. El desempleo supera el 20% y en varios barrios de la capital el desempleo toca al 50% de los jóvenes. La deserción escolar es de 25% y los problemas de vivienda y salud van en aumento. Inclusive en su corazón, Europa está débil y enferma.

Cifras en rojo

Europa conoce una de sus más profundas crisis en el último siglo. Lo que comenzó como una crisis financiera se convirtió en una crisis económica y social. Se vaticina una crisis alimentaria en 2013 y una crisis energética podría seguirla. Sin olvidar la crisis que supone el cambio climático, porque los daños causados por el huracán Sandy son una señal de la naturaleza. Nuestro planeta no soporta más y continuamos negándolo.

Las cifras hablan por sí mismas. Desde que se calcula la desigualdad social, nunca había sido tan grande. Según las cifras más recientes de Eurostat, la zona euro    tiene más de 18 millones de desempleados. La cifra más elevada desde 1995. El desempleo es catastrófico en el sur de Europa. La pobreza no para de crecer. Casi el 25% de la población vive bajo la línea de pobreza.

Por toda Europa, millones de personas pierden su empleo cotidianamente. Todas esas personas   no  seguirán formando parte de la clase media ni de la clase obrera. Caerán en la trampa de la pobreza, no podrán seguir pagando sus facturas y se endeudarán para satisfacer sus necesidades básicas. La cantidad  de mediaciones de deudas aumenta a ritmo vertiginoso.

No son los obreros los únicos que sufren las consecuencias. Si esta dinámica continua, la clase media que es cada vez menor, corre el riesgo de desaparecer. Nous dirigimos hacia una sociedad a dos velocidades: una pequeña élite rica y una enorme sub-clase pobre.

Tomemos como ejemplo al país que toda Europa quiere emular: Alemania. Los alemanes poseen un capital en crecimiento, pero son sobretodo los ricos los beneficiados. El 10% más rico posee más de la mitad del capital alemán, mientras que la mitad más pobre (50% de la población) solo se beneficia de un pequeño porcentaje.

La realidad humana

No olvidemos que estas cifras representan seres humanos. En tiempos de crisis, los más débiles de la sociedad sufren más. Miremos la situación de los pobres, de los sin abrigo, de los adultos ancianos, los jóvenes y los inmigrantes de los países donde la crisis golpea con más fuerza. Estamos en un punto muerto.

Las crisis fue provocada por una pequeña élite sin escrúpulos, que deseaba aumentar sus beneficios sin cesar, recurriendo a una especulación irresponsable y cometió otros delitos. Son los accionistas, sus ‘top managers’, los bancos, las instituciones neoliberales y los políticos, los responsables. Pero hasta este momento ninguno de ellos ha asumido su responsabilidad.

Son los asalariados quienes pagan la crisis. En Bélgica, mensualmente 1000 personas pierden su empleo. Recientemente hubo 10.000 despidos tras el cierre de la multinacional automovilística Ford Motor Company. Quienes no pierden su empleo, se ven obligados a aceptar una baja salarial, empujándolos a vivir en condiciones indignas. Basta con mirar los salarios de los obreros y funcionarios en Grecia, España o Portugal. En Alemania las clases sociales inferiores pagan la crisis. En Italia, la troïka (FMI, CE, BCE) dió un golpe de estado al nombrar a un primer ministro que  a commis un coup d’état en nommant un premier ministre qui debe ejecutar su agenda. La jefa del FMI, Christine Lagarde, exigió una reforma en el mercado de trabajo belga porque este no era suficientemente neoliberal para su gusto. Ella ha constatado en cambio que las cifras de desempleo son ‘mas bien bajas’.

Nuestros políticos dicen que ellos no tienen opción. Su opción es clara: aquellos que no causaron la crisis deberán pagarla para que la élite pueda aumentar su riqueza y su poder.

Mientras tanto los asalariados pierden progresivamente sus derechos. Se han convertido en peones intercambiables, flexibles y sin valor. Al igual que las empresas, deben rivalizar constantemente con los trabajadores del mundo entero. No es por azar que la UE quiere convertirse en ‘el mercado más competitivo del mundo’. La competencia es uno de los valores centrales del capitalismo neoliberal.

La incertidumbre en el trabajo aumentan el malestar. Los asalariados y los obreros no están seguros de conservar sus empleos. Ninguno de ellos. Ni los que vienen de comenzar su vida profesional, ni los que están en plena carrera y aún menos los que se acercan a la pensión. El nivel de de seguridad social por el cual los trabajadores han luchado juntos y al que han contribuido durante años, está desvaneciéndose mientras lo miramos de lejos, sin reaccionar, sin defendernos.

La huelga es un deber   

Tomando en cuenta los hechos, las cifras y la realidad en Europa, es tiempo de entrar en acción. Es nuestra responsabilidad con nuestros conciudadanos y las generaciones futuras. Como lo han hecho históricamente, los sindicatos tienen un rol importante. Les toca a los sindicatos de todos los países de Europa hacer su trabajo: defender los derechos de los asalariados y mostrarse solidarios con los trabajadores europeos y del mundo entero.

La competencia es el valor preponderante de la élite capitalista. La solidaridad es el valor de los sindicatos, sin importar sin su color es rojo, verde o azul.

Los sindicatos deben ponerse en pie y mostrar que ellos no aceptan la destrucción social de nuestros días. Muchos de los derechos sociales que tenemos hoy en día, comenzaron por el derecho a la huelga, hicieron correr la sangre, el sudor y las lágrimas. Los sindicatos deben reivindicar los derechos de aquellos que han trabajado durante años y se encuentran en la incertidumbre con respecto a su pensión.  Personas que contribuyeron a la seguridad social durante años y tienen el derecho de recoger los frutos. Los sindicatos deben igualmente pasar a la acción por el bienestar de las generaciones futuras. Los jóvenes fueron engañados por las multinacionales y los políticos que han promovido el materialismo y el consumismo, pero no ofrecen perspectivas con relación al empleo, la atención médica, la pensión y la movilidad social.

Por una Europa social y solidaria

En este mundo globalizado, todos los trabajadores están interconectados en su lucha. E inclusive si la colaboración no es sencilla, es más indispensable que nunca . Debemos unirnos a nivel nacional e internacional (europeo) en la lucha contra la política neoliberal y asocial. La unidad es nuestra única opción para lograr las metas.

Como lo resume el potente slogan del sindicato belga: ‘Unidos, somos más fuertes.’ Los sindiactos deben dar el ejemplo, haciendo escuchar su voz unida a través de Europa el 14 de noviembre. Porque sentimos cotidianamente la crisis y sus consecuencias. Hagamos resonar la voz de los trabajadores y de la resistencia por una Europa social y solidaria.

Bleri Lleshi es filósofo político, activista y documentarista

Traducción del francés al español por Joaldo Dominguez

https://blerilleshi.wordpress.com

https://www.facebook.com/Bleri.Lleshi

Twitter @blerilleshi

One thought on “El futuro de Europa debe ser social y solidario

  1. Pingback: El futuro de Europa debe ser social y solidario @ Vaga General

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s